Con un movimiento comercial aproximado de $100 millones, la participación dejó un balance positivo para los emprendimientos provinciales. La demanda llevó a varios productores a agotar sus existencias y reponer mercadería, mientras que otros recibieron consultas de comercios interesados en incorporar sus productos y generaron nuevos contactos para ampliar sus canales de venta. A estos resultados se sumó la visibilidad alcanzada por las marcas y su incorporación a distintas propuestas gastronómicas del evento.

Para algunos emprendimientos, la edición representó su primera participación en BALC y una oportunidad para comprobar la respuesta del público. Desde El Manzanar destacaron el interés que despertó su vinagre de sidra, elaborado tras diez años de trabajo para desarrollar su perfil aromático. “El último día me quedé sin botellas, vendí todo y más. Mandé a pedir más vinagre a El Bolsón”, contó Belén, productora del emprendimiento. Además de la respuesta comercial, la experiencia permitió establecer contactos con distribuidores, comercios y chefs interesados en el producto.
La demanda también se reflejó en emprendimientos con trayectoria en la feria. Gemma del Valle, que participó por cuarta vez, vendió más de 850 alfajores y alrededor de 50 cajas de mini alfajores. La producción no alcanzó para cubrir toda la demanda y cuatro comerciantes de Bariloche manifestaron interés en revender sus productos. “Siempre es una experiencia enriquecedora y con oportunidades a futuro”, señalaron desde el emprendimiento.

En el caso de Tisana, las ventas superaron las expectativas iniciales y fue necesario viajar nuevamente a El Bolsón para reponer mercadería. Más de 500 productos llegaron a consumidores de distintos puntos del país y se abrieron nuevas posibilidades de comercialización. Su creadora, Lorena Arduin, destacó especialmente el vínculo con el público: “Muchísima satisfacción cuando las personas ya conocían el jarabe y volvían a elegirlo”.
La propuesta provincial también trascendió los puestos de venta. En Cocina Punto Río Negro, el cocinero Augusto Rosseau y la cocinera Emma Leiva trabajaron con ingredientes regionales para destacar la diversidad productiva de los valles y la cordillera. A su vez, bebidas e infusiones rionegrinas se incorporaron a preparaciones y presentaciones de coctelería a cargo de Hernán Di Giacomo, Maru Ávila y la Escuela de Gastronomía. Entre los momentos destacados, el vermut Piuke Bianco formó parte del plato ganador de la distinción principal de BALC, elaborado por el chef Aníbal Ramírez, de Brazarte, del hotel Sheraton.

La feria también permitió fortalecer vínculos entre productores y proyectar nuevas oportunidades de mercado. Desde Piuke Vermut, Desiderio y Un Tecito Bolsonés destacaron el acompañamiento recibido y el clima de trabajo entre los emprendimientos: “Da gusto ser parte”. En paralelo, Miel Monte Austral valoró la posibilidad de ampliar el alcance de sus productos y generar contactos con representantes de la delegación chilena interesados en comercializarlos en la Región de Los Ríos.
Con esta participación, el Gobierno de Río Negro, a través de la Agencia de Desarrollo Económico, continúa generando espacios para fortalecer la comercialización, ampliar la visibilidad de las marcas provinciales y acercar la producción local a nuevos consumidores y mercados. La experiencia en Bariloche a la Carta mostró que el valor de estos encuentros está tanto en las ventas concretadas como en los vínculos y oportunidades que pueden continuar después de la feria.

