Los hechos comenzaron a fines de diciembre, cuando el propietario del taller se encontraba fuera de la ciudad. Entre el 31 de diciembre y el 1 de enero, desconocidos ingresaron al comercio y se llevaron una cocina, ventiladores de pie y otros elementos de uso cotidiano. La situación se repitió el 4 de enero, cuando los mismos individuos volvieron a forzar el acceso y quedaron registrados en las cámaras de seguridad.

A partir de esas imágenes y de tareas de campo, los investigadores lograron identificar a los responsables y el rodado empleado para trasladar el botín. Con esa información, se solicitaron las medidas judiciales que dieron lugar a los allanamientos.
Los operativos se realizaron desde las primeras horas de la mañana y contaron con la participación de efectivos de distintas unidades de la zona, además del Gabinete de Criminalística. El despliegue fue amplio y coordinado, lo que permitió obtener resultados positivos: se recuperó una cocina, varios de los efectos robados y se incautó el vehículo utilizado en los hechos.